Te voy a pensar tan fuerte.
Hoy va a ser el día que todas las omniausencias de las partes quebradas de tu ser encuentren un sentido en el rompecabezas de mi memoria. Todo se va a reunir empujando con la misma fuerza a un sólo punto de energía ¿lo sentís? Hoy te voy a pensar tan fuerte que sí, en dónde sea que te encuentres sin ninguna razón aparente mi figura y recuerdo vendrán a tu mente.
Me verás de cuerpo entero nublado, como un espejismo ante cualquier actividad que te encuentres haciendo, ahi estoy yo parada frente a ti. Te miro fijo, y luego te sonrío suave y difusa, intrusa y desfachatada. Mi perfume le hará cosquillas al recuerdo liberando lo absurdo, dibujando una mitad de sonrisa en tu rostro sin aparente explicación, subrayando tus ojos quietos. Vas a respirar muy profundo, llenarás tus pulmones de mi, porque ya estoy ahi, con vos.
Te voy a pensar tan fuerte que no, no podrás librarte de mi, no lo intentes.
Te vas a rendir al placer de los recuerdos y caminarás dejando de lado quién sea tu realidad. Ahora soy yo quién te toma de la mano guiándote al no sabes dónde, como siempre. Y te balbuceo un montón de vulgaridades, porque sí, sí te acordás del placer que te hice sentir, aún se siente real. No te olvidás, tanto que te sonrojás y la lujuría se escurre entre tus dientes, como grito sordo hace eco en tu paladar, escapa en una carcajada complice que intentas ocultar frente a quienes sin entender la pecamidad de tus pensamientos caminan por las veredas de la ciudad inmunes a la cima del orgasmo deyavú.
Y me hacés reir.
Y esta vez te miro a los ojos, y mirás mis labios, de rojo me acerco despacio a tu rostro, a tu boca, pero antes una vez más te miro a los ojos, y ahi te zambullís a los detalles de cosmos de pupilas porque nos fundimos en esa sensación inexplicable, en el coctel de adicción que aspiramos embriagados a la par uno del otro.
Y nos brota del pecho.
Y mirás para abajo, porque nos quebró la emoción, y te suelto la mano y esa melancolía espantosa, te agarra de los hombros y te vuelve a cuestionar. Corre por la espalda y nos presiona la nuca. Pero no va a ser como siempre, porque te beso la mano, y te digo que no, que hoy no, que hoy es diferente. Nos libero de la tensión que se había acurrucado mansa en nuestro cuello intentando asfixiarnos.
Te sonrío, y me volvés a sonreír.
No me despido, no te digo adiós sin que recuerdes en lo personal aquellos encuentros, aquellas historias que inventamos, esos momentos que cada vez que pensas en mi me volves a hacer interpretar una y otra vez en el escenario oscuro de tu cabeza. Yo hago el repertorio bajo los caprichos de tu perfección, para que me des vida en algún rincón.
Te voy a pensar tan fuerte, que te alcanzo.
¿¡Me entendés? Que no te puedo olvidar, que estas ahi parado frente a mi, que aún es real, que al final el recuerdo es parte del presente y tu espejismo no es más que parte de mi ser, de mi día de mi vida.
Qué es real y qué es memoria, sigo viva o me duermo el azul del olvido.
Y una vez más te guié hacia a mi, sin darte cuenta, decime ahora ¿lo sentís?
viernes, 3 de julio de 2015
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